lunes, 30 de agosto de 2010

ADUANAS INTERIORES E INTERNACIONALES

Hasta 1860, en Argentina existían tantas aduanas interiores como provincias, que gravaban con derechos aduaneros el ingreso de mercaderías a la provincia como el tránsito hacia otras provincias. Las aduanas frenaban la economía nacional y las provinciales, encarecían los productos y propiciaban el contrabando. La Constitución de 1860 estableció: “en la Nación no habrá mas aduanas que las nacionales, en las cuales regirán las tarifas que sancione el Congreso”. Ciclos económicos favorables y esa Constitución, ayudaron a la integración y prosperidad del país, pero produjeron un traslado de riqueza a la ciudad de la Aduana, y abusos políticos que perjudican al interior, los que deben ser removidos.

Hoy no se discute que los derechos aduaneros perjudican la prosperidad económica, y en la crisis iniciada en 2008, la preocupación de los gobernantes de los países afectados, fue impedir que se creara una tendencia proteccionista que paralizara la economía mundial.

Argentina, a contramano, protege sectores de eficiencia cuestionable, que soporta la población y, castiga con impuestos a los que muestran eficiencia para competir internacionalmente. Desde hace seis décadas se impuso esa política irracional cuyos frutos son: caída de la producción, desaparecer de los mercados, empobrecimiento del pueblo y conflictos.

30/08/10

Dr. Marcelo Castro Corbat

Centro Segunda República

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viernes, 27 de agosto de 2010

LA DESIGUALDAD DE LOS SERES HUMANOS

Los hombres son física y fisiológicamente semejantes, pero en el desarrollo de sus vidas aparecen diferencias que los van desigualando.

Tienen distintas capacidades y percepciones derivadas de disímiles características biológicas, microcircuitos neuronales e influencias culturales. Está demostrado con las huellas dactilares que diferencian a cada hombre: son semejantes entre ellos, pero jamás serán iguales.

Las grandes desigualdades provienen de herencias genéticas, de las propias aptitudes físicas o mentales de cada ser humano para superar obstáculos y en la capacidad de su sistema neuronal para generar la voluntad de persistir en el esfuerzo. La pretensión de una sociedad de iguales es una ficción de políticos ignorantes, que altera el orden y la armonía social.

De todas esas causas, la definitoria es la capacidad para el esfuerzo, que la sociedad acepta como requisito para el progreso: ningún ser humano puede sobresalir si no trabaja tenazmente para alcanzar su objetivo. Está dicho: ganarás el pan con el sudor de tu frente; el genio es 1% de inspiración y 99% de transpiración; el “dolce far niente” no mejora la vida del hombre, etc.

La presunción que los avances tecnológicos liberarán al hombre del esfuerzo es una falsedad. Le liberarán tiempo para concentrarse en lo que para él es la actividad que llena su vida, pero para gozarla deberá esforzarse.


27/08/10



Dr. Marcelo Castro Corbat

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miércoles, 25 de agosto de 2010

PENSAMIENTOS POLÍTICOS DE LA DIRIGENCIA

Los eslóganes de la mayoría de la dirigencia política argentina reclaman: “justicia social” (sociedad igualitaria); distribuir el ingreso (acción estatal); defender a los asalariados (corporación sindical); estatizar y dirigir la economía (burocracia planificadora); socializar la sociedad (ideólogos irresponsables); subsidiar el consumo (mejorar a los pobres), etc.

Como esos reclamos son fábulas politiqueras y fracasaron en mejorar la vida de los argentinos, la ciudadanía expresó políticamente su rechazo, votando a dirigentes opositores al actual gobierno, los que, sorprendente y mayoritariamente exponen pensamientos análogos.

El resultado es que la sociedad descree de la dirigencia política, tema de suma gravedad porque el político más irresponsable y combativo es el que podrá sacar mayores ventajas políticas en este río revuelto.

Los argentinos que trabajan diariamente necesitan que sus ingresos les cubran sus requerimientos vitales y anímicos. Los que trabajan, no quieren que les subsidien el colectivo, el tren, el gas o los alimentos, a costa de mantenerlos pobres. Trabajan con la necesidad y esperanza de aumentar sus salarios y mejorar su calidad de vida. Solo se logrará produciendo más bienes y aumentando vigorosamente las exportaciones al enorme mercado mundial. No apareció aun el pensamiento político que impulse las exportaciones.



25/08/10

Dr. Marcelo Castro Corbat

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martes, 24 de agosto de 2010

TRIPLICAR LOS SALARIOS

El salario nominal es el que figura en el recibo del empleado. El salario de bolsillo es el que recibe en efectivo, que es menor por los impuestos y cargas sociales que se le descuentan al cobrar. El poder adquisitivo del salario de bolsillo es nuevamente disminuido por centenares de tasas, impuestos al consumo, ganancias, cheques, patrimonio, la inflación, etc., que son cargados al precio de los productos. El salario nominal no tiene nada que ver con su poder adquisitivo, manteniendo en la pobreza a los asalariados.

Los ajustes salariales que decretan el gobierno y la corporación sindical tienden a compensar el deterioro del poder adquisitivo producido por la inflación, pero los pobres siguen siendo pobres.

Para terminar con la pobreza hay que triplicar los salarios, hasta equipararlos con los de los países mas adelantados, lo que hoy es una quimera inalcanzable por nuestro reducido mercado interno de 40 millones de consumidores empobrecido. Sin embargo, es posible si los argentinos deciden trabajar fuertemente para producir bienes y quintuplicar las exportaciones al creciente mercado internacional de más de 2.500 millones de consumidores. Lograrlo requerirá más de veinte años, pero la mejora se notará año a año.

En Argentina hay que recrear la cultura exportadora que es el camino para mejorar los salarios. Y deben eliminarse todas las trabas a la exportación.



23/08/10

Dr. Marcelo Castro Corbat

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LA CAÍDA: SIN PRISA PERO SIN PAUSA

Argentina sufre desde hace por lo menos seis décadas el proceso de la rana en agua que se va calentando lentamente hasta que se muere. Se inició con la “justicia social”, que repartió irreflexivamente la riqueza acumulada por la sociedad y desató la corrupción. Fue época de gloria política, añorada por los justicialistas. La crisis de 1952 mostró la destrucción de riqueza por el reparto. Desde entonces, el pueblo argentino se sumerge en la pobreza.

Hasta 1945, Argentina era el país más rico de Latinoamérica y el que tenía el mayor ingreso por habitante, duplicando, estimativamente, el de los otros países.

En 2008, el ingreso anual por habitante en miles de dólares, era: México 10,2; Chile 10,1; Uruguay 10; Argentina 8,2; Brasil 8,1; Panamá 6,7; Colombia 4,9; Perú 4,4. Todos progresaron a pesar de sus tremendos problemas y limitaciones y Argentina fue decayendo, sin prisa pero sin pausa.

Las causas son: a) El gigantismo del Estado que impide producir y exportar, dilapida riqueza y corrompe valores; b) Las corporaciones, gremiales, políticas y empresarias, en pelea por sacarle plata al pueblo; y c) La invariable mentira a la ciudadanía, propagando ficciones.

El sensato pueblo argentino demostró políticamente su rechazo. Falta que los dirigentes políticos lo comprendan.



16/8/2010

Dr. Marcelo Castro Corbat

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jueves, 19 de agosto de 2010

Justicia Social y Educación

En la Constitución Nacional de 1860, el país coincidió en que la educación era una urgencia nacional imperativa. El Art. 5 exige a las provincias “asegurar la educación primaria”, para “crear su cultura humana, perpetuar la nacionalidad y capacitar al pueblo para gobernarse” (J. V. González). El Art. 14 otorga el derecho de “enseñar y aprender”; el 20 lo extiende a los extranjeros; el 25: “el gobierno no podrá restringir la entrada de extranjeros que traigan por objeto introducir y enseñar las ciencias y las artes”; el 67, inciso 16, “Corresponde al Congreso, proveer lo conducente al progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y universitaria”. Con esas normas la educación de los argentinos fue modelo.

Ciento cincuenta años después, en el 2010, la educación estatal ha decaído en calidad, hay millones de jóvenes que no estudian y la politizaron docentes universitarios, egresados y cabecillas estudiantiles. Los fondos para educación se dilapidan en política y corrupción. Es un sistema paquidérmico, inmanejable y sin control de gestión ni de resultados. Es una infamia social.

La justicia social, defendida por la corporación gremial, convirtió a los “maestros” en “trabajadores” de la educación; los alumnos no los respetan y los padres los atacan. El futuro nacional y la prosperidad ciudadana dependen de la educación. El país debe combatir el deterioro y corregirlo.

18/08/10


Dr. Marcelo Castro Corbat

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Banco de Desarrollo

Distintos grupos empresarios impulsan la idea de la necesidad de crear un Banco de Desarrollo que preste ayuda financiera a mediano y largo plazo para nuevos proyectos económicos y la expansión de las actuales empresas. Seducidos con la importancia del BNDES de Brasil, aunque no conociendo la cocina interna de su operatoria, proponen que el Gobierno constituya un banco de las mismas características, lo que merece los siguientes comentarios.

- Argentina ya tuvo un Banco de Desarrollo, que se cerró por las multimillonarias pérdidas que originó y por ser irrecuperable. – La inflación destruye el valor de la moneda nacional, lo que impide préstamos a mediano y largo plazo, salvo que el Estado subsidie las tasas sufriendo las pérdidas o se autorice a operar en dólares que ideológicamente es rechazado. – El día de su constitución, el banco se politizará en el otorgamiento de préstamos, y en la incorporación de técnicos; caerá en la ineficiencia y en la corrupción. Es duro, pero así está la administración estatal. - El sector productivo y de servicios no se endeuda sin saber lo que le va a costar, salvo los insolventes.

Los bancos, con disponibilidades para dar créditos, no los dan por los riesgos existentes y porque no tienen clientes. Una solución sería que constituyan una corporación de desarrollo y que el Estado tome a su cargo las pérdidas por diferencias de tasas que produce la inflación a los deudores.

16/08/10


Dr. Marcelo Castro Corbat

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